Un corazón que trina en un acordeón: Juancho De La Espriella

25.03.2011 01:51

Juan M. De La  Espriella S.

 

Heyner Duwán Hernández Díaz, Licenciado en Teología, Universidad de San Buenaventura Candidato a Magister en Teología, Pontificia Universidad Javeriana Docente de Sagrada Escritura en la Conferencia de Religiosos de Colombia Docente de Sagrada Escritura en la Universidad de San Buenaventura Escritor oficial de UniversoVallenato.com

A la hora de acercarme a mi computador personal, una de mis primeras acciones es conectarme a las redes sociales a las que pertenezco. Una de esas redes es Twitter, en la cual sigo a varias personas, de entre las cuales señalo de manera especial a Juan Mario De La Espriella Salcedo, acordeonero y compañero del cantante vallenato Silvestre Francisco Dongónd Corrales.

Señalo de manera particular a Juancho por dos razones: teniendo en cuenta, en primer lugar, que es el acordeonero sabanero más reconocido en este momento a nivel nacional, no sólo por ser compañero de Silvestre Dongónd, sino porque a lo largo de su carrera, la fructuosa creatividad musical que posee, registrada en muchos pases de acordeón, ha permeado la memoria musical de los aficionados al vallenato contemporáneo a nivel nacional e internacional. En segundo lugar, en un nivel eminentemente personal, la manera tan particular de tocar acordeón de De La Espriella, logró generar en mí, un bogotano alejado por tradición de la música vallenata, una gran inquietud por toda la realidad musical y cultural que es el Vallenato; y como lo he dicho en un verso: “A Juan Mario De La Espriella, le digo de corazón: Al escucharle sus notas, quise tocar acordeón”.

Ayer 23 de Marzo, como es de costumbre abrí mi cuenta en Twitter y de lo primero que me percaté, fue de la discusión que había sobre la entrevista concedida por Luis G. Zabaleta al periódico el Heraldo virtual (http://bit.ly/hihNvF) titulada: “Los borrachos no entrarán en el reino de los cielos”, en la que critica de una manera fuerte, y a mi modo de ver grotesca, a Juan Mario De La Espriella por ser parte de la agrupación de Silvestre Dongónd, aún después de su reciente bautizo en la comunidad cristiana Reino de Vida, que lidera el pastor Mauricio Rocha.

Después de leer esa publicación virtual, me han surgido varias reflexiones que combinan mi gran cariño por el vallenato, en especial por la persona de Juancho De La Espriella, y mi profesión como profesor de teología, que me permito compartir en este escrito.

A continuación haré una breve contextualización y comentario del texto bíblico citado.

1. En el texto del periódico “El Heraldo” lo primero que se encuentra es una cita bíblica, a saber: 1 Corintios 6, 9-10.

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales,ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
Este escritopertenece a una carta del apóstol Pablo dirigidaa la comunidad cristiana ubicada en la ciudad griega de Corinto (aproximadamente hacia el año 57 d.C.).
En los primeros tiempos del cristianismo, los apóstoles, cabezas de las diferentes comunidades cristianas, se dirigían a sus comunidades por medio de cartas (Epístolas), en donde de acuerdo a la vivencia de cada comunidad, expresaban sus reflexiones, preocupaciones, recomendaciones, y en la que enviaban saludos y precisaban tareas.

La ciudad griega de Corinto tiene relevancia en el mundo del siglo I de nuestra era, teniendo en cuenta que es un puerto ubicado de manera estratégica para controlar las vías terrestres y marítimas del Imperio Romano, que dominó tierras mediterráneas. Ésta ciudad, en tiempos del apóstol Pablo, era bulliciosa y con una población venida de todas partes del Imperio, era una ciudad central para el gobierno y el comercio.

Para comprender la significación de una ciudad como Corinto me permito compararla con nuestra Cartagena, ciudad en la que confluyen personas de todo el mundo para turismo, comercio; donde se realizan importantes eventos de gobierno, académicos, artísticos, entre otros. En pocas palabras, Corinto es una ciudad de gran importancia y de mucho movimiento.

Teniendo en cuenta esos antecedentes, es posible afirmar también que Corinto era una ciudad que desafortunadamente padecía el flagelo de la delincuencia común, la prostitución (heterosexual-homosexual), el contrabando de licor, el tráfico de personas, de niños, entre otros males. Esta situación muestra claramente la situación de pobreza y exclusión del momento en el que vive y conforma la comunidad cristiana el apóstol Pablo (Y bueno, estas realidades, me atrevo a decir, no son ajenas a nuestros contextos).

En efecto,la labor del apóstol Pablo fue ardua. Luchar contra la iniquidad social que es culpable en un gran porcentaje de esas situaciones no era situación fácil (por supuesto, hoy día tampoco lo es); sin embargo, el apóstol a partir de su convicción hace un trabajo valioso y logra crear una comunidad de seguidores de Jesús a pesar de esa situación social. Evidentemente, el apóstol por esa labor fue perseguido por mucho tiempo, circunstancia que le mantiene en constante movimiento. Es por esta razón que utiliza sus cartas para permanecer en contacto con su comunidad.

El capítulo 6 de la primera carta a los Corintios nos muestra claramente la preocupación de un padre por sus hijos. El apóstol se preocupa en este capítulo por los problemas que tiene su comunidad.

No es difícil comprender que cuando una comunidad está iniciando un proceso arduo de conversión permanece vulnerable a la tentación de regresar a la condición inicial. De hecho, en todo proceso de cambio, de conversión, permanece siempre latente esa realidad. Aún más, en ausencia de Pablo, que ha sido aquel que ha motivado con su testimonio de Jesús el cambio en esta comunidad corintia, la situación cobra una mayor complejidad.

Es por esta razón que en el mencionado capítulo Pablo es tan fuerte en sus afirmaciones. Pero hay que tener en cuenta que esta afirmación no es lanzada sin más a todo el mundo, y menos, hacia una persona en concreto, como de manera irrespetuosa lo hace Zabaleta a Juancho.Esta carta tiene unos destinatarios, que en primer lugar, ni siquiera somos nosotros. Sin embargo, para poder leer el mensaje de Dios en ese escrito para nosotros, hay que comprender su origen e intencionalidad original. La carta se dirige a esa comunidad que ha iniciado un proceso de conversión y que está en peligro de recaer, y de esto nos dan evidencia los versículos que le siguen, que Zabaleta no se toma el trabajo de citar:



1 Corintios 6, 11-12:

Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.Todas las cosas me son lícitas, pero no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna.


Para cerrar esta parte de corte teológico, me parece pertinente precisar, que en primer lugar, la crítica no va directamente a las personas por esa situación que claramente se deduce de la iniquidad social, paradójicamente siempre presente en toda sociedad humana. La crítica va dirigida a ésa iniquidad y evidentemente el llamado de atención fuerte consiste en que seguir a Cristo, que significa liberarse de aquello que quita la dignidad humana.

La discusión es fuerte. Pero, me atrevo a decirlo, aquí el asunto no es por tomar licor o por ser homosexual. La discusión es más profunda, es seria, no como pretende el señor Zabaleta. Aquí el problema consiste en que el licor sea pretexto de destrucción personal y social; en que heterosexuales y homosexuales no por su condición sino por la iniquidad social se vean sometidos a la prostitución; en que hayan ladrones por la falta de oportunidades entre otras razones; en que el ser soldado o miembro del gobierno sea pretexto para robar, esclavizar, violar a aquellos vulnerables; en que el matrimonio sea tomado como una convención social y no como un compromiso de amor entre dos personas maduras y conscientes; en que el sexo sea abusado y sea tomado como un juego al punto de olvidar su carácter de espacio de relación profundamente humana...

Señor Zabaleta, no de acuerdo con usted sino con el apóstol Pablo, afirmo que aquel que tome en exceso y eso sea motivo de daño propio y social, debe reconsiderar sus acciones porque su conducta no le llevará al reino. Pero, con todo el respeto Zabaleta, su crítica a Juan Mario es una burla del texto bíblico. Le exhorto a que estudie la Sagrada Escritura con rigor y seriedad como lo hacen muchos pastores de diferentes comunidades para que no se convierta usted en motivo de división entre aquellos que creen y que tal vez, ojalá no sea así, le escuchan sus intervenciones públicas en las que es evidente que desconoce y ni siquiera intenta sumergirse en el mar profundo de amor y sabiduría que es Dios revelándose en la Sagrada Escritura. Aclaro que la actitud más conveniente es intentar acercarnos a ese profundo mar, en el que siempre nos mantendremos nadando con buen tiempo, tormentas, lluvia, etc…, y sólo acercarnos, porque nuestra vida se agotará y no habremos de avanzar mucho por propia cuenta.


2. Referencia al título de este escrito: Un corazón que trina en un acordeón.

Para concluir este texto me parece conveniente mencionar que de los artistas vallenatos que tienen cuenta en Twitter, Juan Mario De La Espriella es aquel que no sólo saluda a sus seguidores, sino que está permanentemente testimoniando su experiencia de Dios en este medio de comunicación. Juancho constantemente envía a sus 26.912 seguidores fragmentos de sus reflexiones, oraciones y seguramente de las predicaciones que recibe en su comunidad particular. Sólo ateniéndose a ese medio de comunicación es posible deducir que Juancho es un hombre sensato, serio, que ha tenido un fuerte proceso de conversión; que es un esposo y un padre ejemplar; que es un profesional comprometido con sus seguidores, responsable con sus compromisos. En pocas palabras, que Juancho, sólo escribiendo en el Twitter, es más testimonio de conversión que cualquier otro que abandona su cotidianidad. ¡Ni se diga lo que hace Juancho tocando su acordeón!

Las miles de personas que en cada presentación escuchan sus notas no sólo miran a un músico con un acordeón en el pecho, miran a un corazón que trina en un acordeón.Miran a un ser humano, tal y como lo presenta Silvestre en varias canciones: “Nacido en Sincelejo, hijo de Rosario, marido de Dolly, papá de Salvatore y de Manuella, hermano de Fabiana y de Carlos H, bruto para el estudio e inteligente para el acordeón…”. Este testimonio inicial, que se basa en la diversión, en el sentimiento, en la celebración, lleva a saber más de su experiencia, de su vida. Es de esa manera que aquellos que tienen esa inquietud buscan en los diferentes medios de comunicación conocerle, comunicarse y compartir con él. Y es de esa manera que no sólo acceden a Juan Mario sino a la experiencia que ha tenido de Dios.

Señor Zabaleta, tal como lo dice Juan Mario, es respetable y honorable su decisión de retirarse de la música vallenata para seguir otros caminos. Pero su decisión no es LA decisión que deben tomar todos aquellos que fueron sus colegas. Su interpretación de la manifestación de Dios es, afortunadamente sólo eso, SU interpretación, que, por cierto, es incauta, inocente, ignorante e ingenua. Me alegro en el Señor que usted esté siguiéndolo en una comunidad. Me alegraría aún más que su fe sea una realidad integral y que no se convierta en lo que aborrecía el apóstol Pablo: Ley=Letra Muerta, Ley=Pecado.

Debo aclarar que nadie me ha pagado por escribir esto, que soy un admirador yseguidor de Juancho De La Espriella como persona y como músico; que sólo he saludado personalmente a Juancho en una ocasión. Que no pretendo más sino entrar en una discusión en la que me siento implicado por el simple hecho de ser amante del vallenato y, además, teólogo.

“Las notas de De La Espriella vuelan desde un acordeón, y sin nadie darse cuenta Dios les llega al corazón! Y aquí les quiero decir, porque soy hombre sincero, las notas de De La Espriella nos hacen sentir el cielo!"


Contacto:
E mail: heyhdez@hotmail.com
Twitter: @heyhdez

Por: HeynerDuwán Hernández Díaz
 
Cortesía: Universo Vallenato